Se dice que en el ser humano, la gratitud es el valor mas efímero que pueda existir y saberlo comunicar debe ser mucho mas sentido que expresarlo, como usualmente se hace, mediante palabras que no han nacido profundamente del corazón.
El regalo que nos depara Dios cada amanecer cuando nos damos cuenta de que estamos vivos, no puede ser comparado con nada en el mundo y ese amparo recibido, por ese hecho, debiéramos agradecerlo con profunda humildad y enorme gratitud porque ello es consecuencia de la infinita generosidad y misericordia del Ser Supremo, que nos permite, una vez mas, disfrutar de tantas otras cosas bellas, que el mismo nos ha obsequiado, además de nuestras vidas.